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Con una demostración espectacular, Federer despachó el domingo en tres sets a Andy Murray para atrapar su cuarto título del Abierto de Australia y aumentar a 16 su récord histórico de coronas en torneos del Grand Slam.
La derrota de Murray prolonga la agonía los tenistas británicos en las grandes citas, un ayuno de 74 años. Federer se llevó el título australiano al ganar 6-3, 6-4, 7-6 (11), en un partido en el estadio Rod Laver Arena que, más allá del desempate del tercer set, no tuvo el drama y las emociones que abundaron en su derrota en la final del año pasado ante el entonces número uno Rafael Nadal. El año pasado a esta altura, Federer sollozaba cuando Rod Laver le entregó el trofeo de campeón al español Nadal, tras haberse perdido la oportunidad de igualar el récord de 14 torneos grandes de Pete Sampras. Pero este año fue Murray, quien necesitó respirar profundo al disculparse por no ganar un Grand Slam para Gran Bretaña. "Felicidades Roger. Sus logros en tennis son sorprendentes y seguir así año con año es casi increíble", dijo. "Perdón por no lograr esto para ustedes esta noche", agregó con la voz entrecortada. "Puedo llorar como Roger, pero es una lástima que no pueda jugar como él". Federer, a quien Nadal debió consolar el año pasado, le dio algo de ánimo a Murray: "Eres demasiado bueno como para no ganar un Grand Slam, así que no te preocupes por eso". Fue un partido sencillamente impecable por parte de Federer, quien perdió el servicio sólo dos veces y logró 46 winners. "Me siento como si estuviesa en la luna al volver a ganar aquí", dijo Federer. "Creo que he jugado el mejor tenis de mi vida durante las dos últimas semanas". Federer ganó el largo tie break del tercer set en su tercer punto para partido tras sobrevivir a cinco set points a favor de Murray. Ganó el partido en 2 horas, 41 minutos, cuando Murray mandó un revés a la red. Murray estaba desesperado por ser el primer británico desde Fred Perry en 1936 en llevarse uno de los cuatro títulos más importantes del tenis, pero no tuvo respuesta ante la experiencia sin igual de su rival en finales. El escocés de 22 años igual logró un récord para los varones británicos en la era de los abiertos al alcanzar dos finales de grand slam. Pero pagó caro al plantear un partido de poco riesgo ante el número uno del mundo. Para Federer fue su 22da final en grande y la 18va en las últimas 19. Murray y Federer se habían enfrentado por última vez en una final en el Abierto de Estados Unidos del 2008, que el suizo se llevó por 6-2, 7-5, 6-2. Esa fue la única oportunidad que había tenido Murray de cortar la mala racha británica. El escocés aún supera a Federer 6-5 en el total de enfrentamientos y es uno de sólo cuatro jugadores que tienen ventaja sobre el suizo. Sin embargo, ha perdido los últimos tres cruces. Tras su caída ante Nadal en Australia, Federer se enteró que iba a tener mellizas, Myla y Charlene. Se recuperó de esa derrota para llevarse su primer grand slam en arcilla en Roland Garros y asegurarse al menos un título de cada uno de los cuatro grandes. La paternidad no ha afectado en nada a Federer, concentrado en cada faceta del juego y ambicioso por más títulos ante el surgimiento amenazante de nuevas figuras en el circuito. El suizo luego volvió a reinar en Wimbledon, eclipsando la marca de Sampras. Cuando nacieron sus hijas, llegó a su cuarta final grande del año en el Abierto de Estados Unidos, aunque la perdió de manera sorpresiva ante el argentino Juan Martín Del Potro. Federer se aseguró el domingo que esta vez no hubiera sorpresas y agregó el título del 2010 a sus consagraciones del 2004, 2006 y 2007 en Melbourne Park, para ser apenas el quinto varón que gana el torneo cuatro veces. El estadounidense Andre Agassi, quien en 2003 ganó el último de sus cuatro títulos aquí, fue el último padre en consagrarse en un Slam. "También es especial porque es mi primer Grand Slam como padre", dijo Federer mientras su esposa Mirka sonreía desde la grada. "Sacas lo mejor de mí". |