ATLETISMOBEISBOLBALONCESTOBOXEOCICLISMOGOLFVOLEIBOLMAS
Bookmark and Share
Un Extraño En La WWE PDF Imprimir E-mail
OTROS DEPORTES - Más
Escrito por Marco Vinicio Navarro Bulgarelli   
Domingo, 27 de Febrero de 2011 10:28
 
 
-“¡Hijueputa Hijueputa!”.
 
Eso se oía en el estadio. Era la segunda pelea.
 
-“¡Hijueputa Hijueputa!”, le gritaban.
 
Lo grité con tanta fuerza como todas las veces que quise hacerlo desde la tribuna de medios, me acordé del día que Jeaustin Campos escupió un chicle a la gradería manuda y yo lo vi de frente, pero mantuve la cordura; me acordé de los mexicanos que nos ganaron 3-0. Toda esa rabia la saqué.
 
Y confieso que no soy fanático de la lucha. No me moría por ir, lo veía como algo diferente y conforme fueron acercándose las horas para el evento, este me daba pereza.
 
-“Mae, las entradas las tengo baraticas a precio de costo”; “mop, yo le doy las de 60 en 20”.
 
-¡Que basura!, va a estar malo este evento, ni se va a llenar, pensé... 
 
Al mal tiempo darle prisa, presenté mi credencial y entré. Aunque ustedes no lo crean, mi credencial dice Prensa 001. Un mae que no le agrada para nada la lucha fue el primero en hacer el chequeo, maldito Murphy
 
Pasó  la primera pelea, Truth le ganó a Tyson. Y por dentro, no sentía nada solo tomaba fotos, tuiteaba los aconteceres del evento y seguía sumamente aburrido.
 
En el segundo pleito el puertoriqueño Primo tomó el micrófono y nos halagó.
 

“Buenas noches Costa Rica. Cuando llegué aquí me dijeron que es un país hermoso, con mujeres bellas y playas magnificas”
 
-¡Lo que me faltaba! está loca aceitada se va a echar el público a la bolsa ¡Que evento más malo!, pensé.
 
“Pero todo es una mentira, Costa Rica apesta, es horrible para venir aquí prefiero estar en Nicaragua”.
 
En ese instante, me hirvió la sangre y por primera vez en mi carrera profesional me uní a una madreada comunal. 
 
-“¡Hijueputa Hijueputa!”.
 
Salió una ballena negra llamada Marc Henry, lo cargó en sus hombros como un niño recién nacido y lo tiró desde el octavo piso al ring. 
 
Caí en el punto de quiebre que montaron en el guión y desde ese momento no me importaba si conocía a los luchadores, solo quería que le partieran el hocico a Primo.


- ¡1, 2 y Ting, ting!, se lo devoró en 2 minutos ¡Qué rico!
 
Salió llorando como el bebé que cargó Henry hacía tres minutos.
 
-“Tomé malparido” “Por playo” “Maricón”, era lo que se oía.
 
El evento siguió, los Nexus salieron a escena contra Santino y Vladimir.
 
-“Tómele fotos al trasero y luego me las pasa,” me dijo efusivamente una reportera de televisión muy conocida, pero que no revelaré el nombre. 
 
Ganaron los Nexus y a la reportera de televisión se le unió una de prensa escrita,  aún más  calenturienta.
 
-“Diosito Diosito, repárame un cuerpito así”, mientras colocaba sus manos en señal de oración hacia el cielo, luego de la pelea por el título norteamericano entre Danny Bryan y Ted Tibiase. Ganó Bryan por cierto.
 
-“Enciendan cámaras, 30 segundos y salen . 5, 4, 3 listo” dijo un mexicano del Staff por el woki Toki. Era una de las luchas estelares entre The Miz contra Randy Orton y la única que dejaban grabar para televisión.
 
GanóThe Miz y al intermedio.
 
Luego de media hora llegó la hora para nosotros los hombres.  La pelea de gatas. Eve y Gail contra Maryse y Alicia Fox. 
 
-“Mucho ropa, mucha ropa”, Vaya y ahí si éramos nosotros los que gritábamos. Ya no eran los reporteras televisivas sino los camarógrafos, y reporteros.


-“Ahora la que gané tiene contrato en Puro Platino,” exclamó un afamado periodista deportivo de televisión.
Ganaron Eve y Gail, aunque lastimosamente Eve no le hizo honor a su nombre…


Pero si no hay sillas, bates y mesas de por medio, no es WWE. Morrison disputó su combate contra Sheamus y le partió la madre con un bate y (lastimosamente, no fue a Primo…)
 
John Cena salió como un fotógrafo más y terminó como el héroe de la noche al vencer en la otra estelar a CM Punk

-Wau, fueron 45 minutos de lucha, Sencillamente, ¡espectacular!, pero para mí en la noche no hubo nada como ese
“Hijueputa Hijueputa”, sobre Primo. ¡Vaya sensación liberadora!, se lo merecía…

 

Escribir un comentario

Comparte Esta Nota