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La noticia que más llamó la atención en las últimas horas fue la posible venta del Deportivo Saprissa, la verdad desde hace años se rumoraba que el señor Jorge Vergara tenía ganas de vender sus acciones y desentenderse del equipo morado. Como aficionada del fútbol puedo decir que la llegada de Vergara a un país como el nuestro hizo que cambiáramos la visión: hace nueve años el fútbol no era negocio, tener un equipo implicaba invertir en gastos, los jugadores buenos pedían sumas altas de salario, equipos como la Liga y el mismo Saprissa hacían milagros para tenerlos en sus líneas. Cuando Vergara llega al país compra un equipo que estaba a días de desaparecer, logra poner muchas de sus deudas al día, e impone un estilo mexicano para administrar las filas moradas. Incorpora al señor Jorge Alarcón que tenía más 30 años de experiencia en administración deportiva y convierten de Saprissa un fenómeno a imitar. Las primeras leyes que ponen es la salida de todos los jugadores extranjeros, solo jugadores nacionales vestirían sus colores y se pone un tope en los salarios. Ya se deja de lado de que ciertas fichas son indispensables para ganar torneos. Y se inicia un proceso con jugadores jóvenes, llenos de ilusiones, con pocos o ningún minuto en la cancha y de niños del fútbol de la noche a la mañana deben convertirse en hombres del fútbol. Y bajo esta nueva administración a nivel de mercadeo se empezaron a ver como una marca se podía explotar de diversas maneras (no bastaba con tener una tienda y vender camisas), cambia una cancha natural par una sintética: aquí inició el gran negocio de Saprissa (se alquilo para partidos, conciertos, eventos). Además de cambiar los colores morados remolacha, la mascota y Saprissa de ser un equipo inofensivo en sus últimos tiempos de mala crisis económica, se convirtió en un ícono respetado en el campo deportivo, financiero y administrativo. Y se vino la racha de partidos ganados, coronar campeonatos, un banquillo de técnicos estables, un desarrollo a nivel de mercadeo impresionante y Saprissa empezó a vivir días de gloria. Vergara prometió a los morados un nuevo estadio, muy parecido al de Chivas y de los grandes colosos que se ven en México…esa promesa nunca llegó. Saprissa logró ser un modelo a seguir, tanto que un ex presidente de Liga Deportiva Alajuelense en un diario nacional, hace algunos años mencionó que su objetivo era ser como los tibaseños. Incluso se puso de moda que los equipos pusieran canchas sintéticas, los conciertos y eventos se cotizan muy bien en los estadios. Ahora que Saprissa pasa de nuevo a las manos ticas, me pregunto qué pasará. En Costa Rica, la mayoría de equipos se rigen por Juntas Directivas y sinceramente la mayoría no tienen estudios en administración deportiva, nunca han jugado y muchos adoran su “hobbie” para figurar en medios. La experiencia, nos dice que cuando solo una persona toma decisiones el éxito está asegurado. Así paso en Saprissa durante nueve años. Para el Saprissa sinceramente yo no veo el lado positivo que pase de nuevo a manos ticas, creo que será difícil que la estructura administrativa que venían manejando se sostenga, luego ya derribaron la primera norma que para mí parecer fue de las mejores: no tener extranjeros. Lo que quiere decir que este nuevo proceso ya se caerá, luego como dicen tantas personas haciendo el tamal, la masa no sabrá igual. Ya depende de cuatro o cinco cabezas tomar decisiones. Por lo menos, Vergara con su llegada nos enseñó un poquito de cómo manejar el fútbol muy parecido a países desarrollados en este tema y ojala que los nuevos dueños sigan con este modelo. Porque a veces las nuevas ideas no quiere decir que sean buenas. |
Comentarios
En realidad comparto varias de sus observaciones, especialmente en el sentido de ciertos "inversionistas" en figurar. Pongo entre comillas inversionistas, porque ciertamente hay que ver hasta que punto van a invertir en el equipo morado, o simplemente llevaran una economía y un poco más austera.
Si JV no fuera mexicano, yo pienso que no existirían esos sentimientos de reproche hacia él. Lo cual debería preocuparnos, se juzga a una persona por una simple nacionalidad y no por sus acciones. Ahora bien, es cierto de igual forma, que JV descuidó hasta cierto punto las inversiones sobre S.
Que quede claro que no soy saprissista ni liguista, ni JV es totalmente de mi agrado, solamente hay que reconocerle ciertas cosas. Una de ella fue poner mano dura y decisiones firmes. Veremos.
Saludos,
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