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Puntualmente tres de ellos no solo me llamaron la atención, sino que me hicieron agarrarme la cabeza mientras la movía de un lado a otro preguntándome ¿cómo es posible que se llamen futbolistas y peor aún, que sean mundialistas? Junior Díaz, Jervis Drummond y Álvaro Saborío me hicieron sentir pena ajena cada vez que intentaron dominar el balón. Díaz además de que le brota la torpeza dentro del terreno de juego, es ingenuo en la marca y sus pies parecieran realizar una labor diferente a la que su cabeza quiere o por lo menos a lo que la lógica indica. En muchas ocasiones por su falta de técnica o simplemente por su malura la selección desperdició buenos intentos de ataque por la banda izquierda, especialmente en cada ocasión que Alejandro Alpízar intentó acomodarlo de cara a un centro. Su actuación desde el punto de vista técnico fue tan terrible que el ex herediano realizó un remate desde la boca del área y balón terminó a centímetros de ser un saque de banda; y eso es lo que llamamos un jugador de selección nacional. Drummond por su parte se mostró inseguro, torpe y hasta peligroso cada vez que sostenía la pelota en la zaga nacional, muchas veces fue silbado y abucheado en el estadio por sus mismos errores. El último de ellos es Saborío, el ariete nacional tuvo dos buenos remates en la primera mitad del juego, sin embargo en una subida por la banda derecha en el segundo tiempo, envió un “intento” de centro al área, tras el mismo la pelota corrió tan solo unos metros; aconsejaría a los hombres de mantenimiento del Saprissa que le revisen el taco derecho de “Sabo”, pues de seguro lleva un pedazo de gramilla sintética pegada del puntazo al suelo que dio, sin embargo probablemente sea demasiado tarde. Nótese, los tres son altos, de piernas largas y de contextura atlética; peor aún, dos de ellos juegan en Europa, lo que me hace preguntarme, ¿quién contrata a prospectos tan deficientes?, ¿será que los que admiramos a los grande jugadores no sabemos nada de este bello deporte?, es probable. Lo curioso del tema es que son de tradición, es decir, los vemos domingo a domingo, entrenan todos los días y cada vez parecen ser más malos que antes, algo que debería prestarle atención, eso si, es casi seguro que Rodrigo Kenton los vuelva a llamar en las siguientes convocatorias. Entonces le aconsejo que observe los regates de Messi, la pegada de Kaka y las maravillas de Cristiano Ronaldo; luego vuelva a ver hacia nuestro charco y tápese los ojos.
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