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Siempre creí tener uno de los mejores trabajos del mundo, mi labor era mirar deportes, hacer un reporte, entrevistar a los protagonistas y recibir el salario a fin de mes, prácticamente llamarlo un trabajo sería un insulto.
Sin embargo todo este placer y sentimiento por esta vocación ha recibido unos serios golpes en los últimos meses. Los juegos de primera división, la selección nacional y la falta de figuras que admirar me han vuelto a la tierra y me han recordado que mirar el retroceso del deporte más amado en nuestro país se ha vuelto todo un trabajo y no un gusto.
Me imagino que esto no solo me sucede a mí, a usted como aficionado le deben doler los ojos a la hora que enciende el televisor y ubica uno de los canales nacionales para mirar un fútbol que es lento, sin atractivo, falto de competencia, falto de figuras, tanto así que me imagino usted ha tomado su tiempo dominical para realizar otra labor u observar otra cosa que por más insignificante que sea, se lo aseguro es un producto mucho más atractivo que lo que llaman “fútbol de primera división”.
Ojo, eso si usted decide no visitar el estadio. Aquellos que toman la medida de ir un domingo al estadio con la familia tienen un corazón de hierro o por lo menos un gusto terrible; pues gastar dinero – y vaya que sale caro ir a mirar esas mejengas- en cualquier encuentro es jugar de dadivoso, tome un consejo, mejor lleve a la familia al parque, cómprele a su esposa un presente y no pierda la plata yendo al estadio, porque con el nivel mostrado en los últimos meses, lo que cobran los equipos es un robo a mano armada.
Lo bueno para usted es que termina el juego y se marcha para su casa, a nosotros los periodistas nos toca quedarnos para conseguir las reacciones de los protagonistas, declaraciones que fácilmente podríamos usar con la cinta de la semana anterior, pues todos los futbolistas declaran absolutamente lo mismo.
Para colmos, ustedes como aficionados y nosotros como comunicadores nos tenemos que aguantar en muchas ocasiones la arrogancia de las mal llamadas “estrellas”; tipos que ganan dinero por desperdiciar de ocho a diez ocasiones por partido.
Lo peor de todo es que en el ocaso no se ve un cambio, ni siquiera un aire de esperanza, mejor ármese de paciencia y contrate algún servicio de cable, siéntese cómodo y disfrute del fútbol en cualquier otra parte del mundo, se lo aseguro cuando lo compare con el nuestro no podrá contener la risa...
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